Los preparados son la característica fundamental del método biodinámico y su uso es obligatorio para todos los agricultores que quieran certificarse por Demeter.

Las condiciones bajo las cuales se elaboran los preparados son tan importantes como sus partes constituyentes. La mayoría de los materiales necesitan el ciclo completo del año para poder “madurar”.

Los preparados biodinámicos se convierten en remedios para la tierra y la planta, puesto que en su elaboración se toman sustancias del mundo natural, tales como plantas medicinales, órganos animales, estiércol o sílice, los cuales tienen una relación curativa cuando se exponen a las fuerzas naturales y posteriormente se devuelven a la naturaleza en una forma alterada.

Boñiga en cuerno (500)

Este preparado ordena y estimula los procesos en el suelo y se rocía preferiblemente cuando las plantas están germinando. Tiene un efecto positivo sobre la fertilidad del suelo, algunos de los resultados positivos son el incremento de la actividad de los organismos del suelo, el aumento del contenido de biomasa y la estimulación del desarrollo de las raíces de las plantas.

Boñiga en cuerno (500)

A principio de otoño se llenan los cuernos de vaca (que haya tenido varios partos), preferiblemente de vacas preñadas, con estiércol sin paja, de manera que no queden espacios de aire en su interior. Se entierran hasta la primavera en suelo de pradera o de forraje que tenga una buena capa de humus. Hay que evitar los suelos pantanosos, los suelos con raíces de árboles o arbustos y las cercanías de muros de caminos y de zanjas. El contenido se saca del cuerno y se almacena en un lugar seco, en un cajón rodeado de turba rubia. Los cuernos pueden volver a usarse.

Sílice en cuerno (501)

Este preparado promueve el crecimiento vegetal dirigido hacia la luz del sol y se utiliza más hacia el final del crecimiento y en la maduración de la planta, incrementa la fotosíntesis y la resistencia a plagas y enfermedades.

Sílice en cuerno (501)

Después de Semana Santa, el cuarzo es molido hasta dejarlo como harina fina. Se mezcla con agua de lluvia para hacer una lechada densa y se pone en el cuerno dejándolo escurrir varios días. Los cuernos se entierran durante el verano y se sacan a final de septiembre o principios de octubre. Se saca el contenido para almacenarlo en un bote de cristal en un lugar soleado y seco. Los cuernos de este preparado no conviene reutilizarlos.

Milenrama (502)

Se ponen flores frescas de milenrama, recogidas en plena floración un día soleado, en una vejiga de ciervo macho. Se cuelga la vejiga al sol antes del 24 de junio; se entierra a principios de otoño y se recupera después de Semana Santa.

Milenrama (502)

Promueve la adaptación a las condiciones locales, activa y promueve los procesos del potasio y azufre.

Manzanilla (503)

Se recolectan flores de manzanilla a primera hora de una mañana soleada, se dejan secar a la sombra y se guardan hasta el otoño. Tras humedecer las flores secas con una infusión de la planta entera, se introduce en trozos de intestino delgado de vaca. Se entierra en un lugar bien irradiado por el sol y sobre el cual, durante el invierno, permanezca la nieve largo tiempo tras una nevada (ventisquero); se saca antes del fin de abril.

Manzanilla (503)

Hace que el nitrógeno en el estiércol sea más estable y duradero.

Ortiga (504)

Se atan haces de ortiga cortada a primera hora de la mañana, cuando empiezan a florecer, y se empaquetan en un saco de arpillera o en una caja de madera. Se entierran hacia el 24 de Junio, rodeadas con una capa de unos 5 cm. de turba; se recupera un año más tarde.

Ortiga (504)

Promueve la estructura del suelo y aumenta su fertilidad.

Roble (505)

La corteza de un roble (Quercus Robur) viejo, cogida a principios de otoño, se tritura de manera que las partículas más gruesas tengan el tamaño de un grano de trigo; se introduce en el cráneo de un animal doméstico, se aprieta firmemente, y se cierra el agujero con una pieza de hueso y un poco de arcilla. A principios de otoño se entierra en barro de materia vegetal a orillas de una corriente de agua. Se recupera en primavera.

Roble (505)

Promueve las fuerzas formativas exactamente donde se necesitan para prevenir enfermedades de las plantas y estimula los procesos de calcio.

Diente de león (506)

En Otoño se humedecen las flores secas de diente de león “Taraxacum Officinale” (recogidas en una mañana soleada de primavera en fase temprana de florecimiento: hay que observar que los pétalos interiores de la flor estén todavía cerrados) con infusión de la planta entera; se envuelven en trozos de mesenterio de vaca (el pliegue fino de la piel de la panza de donde cuelga el intestino delgado) y se entierran para recuperar en Primavera.

Diente de león (506)

Concentra el ácido salicílico.

Valeriana (507)

Se prensan las flores frescas de valeriana y se pone el zumo en botellas. Dejarlas fermentar durante unas seis semanas de forma anaeróbica, luego se tapan y se almacenan en una bodega oscura. El jugo de valeriana se puede utilizar durante varios años en el compost y también para prevenir heladas.

Valeriana (507)

Equilibra los procesos del fósforo en la tierra y participa activamente en la formación de la flor y los frutos.

Preparados Biodinámicos: Manual de buenas prácticas

 

Desde la BF-DI han presentado un manual de buenas prácticas para la producción y el uso de los preparados biodinámicos.

Anne y Rolf Bucher, horticultores biodinámicos con gran experiencia y asesores activos biodinámicos para comunidades agrícolas en Asia y África, han descrito todos los pasos para hacer los preparados, desde el cultivo y la cosecha de las plantas hasta los procesos para cada uno, terminando con el almacenamiento y el uso de los mismos.

Además, incluye un capítulo sobre el Preparado de Maria Thun o fladen (CPP: Cow Pat Pit).

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